
La resaca que me ha dejado el sabor de tu piel me tiene enloquecida. No me he podido desprender de ese sabor agridulce y de tu aroma de almíbar.
He intentado ahogarme en un mar de gente...nada funciona. Me hice adicta a tu piel...tu piel de bronce, tus manos de mago, tus besos de durazno y tus ojos de fuego...que quemaban con solo mirar.
Me desperté soñando que me tomabas de la mano, que me rodeabas con tus brazos...que me amabas.
Abrí por completo los ojos y me tope con la inmensidad.
Trato de verme como en realidad soy, de despertar y levantar vuelo...adios...