
Caminamos al encuentro de las estrellas en una noche cubierta de nubes y lluvia. Caminamos sin sentir el frío de la noche más ardiente en nuestras vidas. Caminamos sin pensar, sin saber.
Pero al roce de la piel lo pudimos sentir: el mundo estallando tras el colapso de Afrodita y Neptuno, y después de un segundo, un minuto...la eternidad, el mundo se detiene y da paso a la calma de un prolongado abrazo.
El fuego de la hoguera ha menguado y ahora al verte de pie en el ulbral de la puerta de un hotel, tan sólo me pregunto...
¿Cuál será tu nombre?